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Cómo la simulación de fundición a alta presión evita defectos antes de fabricar el molde
Por Inytialgo ·
En una planta de fundición a presión, el costo de un defecto casi nunca se paga el día que aparece. Se paga semanas después: en la báscula de scrap, en las horas de retrabajo, en la celda de maquinado que descubre porosidad justo en una cara sellante y en la llamada del cliente preguntando por qué se movió el embarque.
Lo incómodo es que buena parte de esos defectos ya estaba decidida antes de que entrara la primera gota de aluminio al dado: en el trazo del corredor, en la posición del ataque, en un espesor de pared que nadie discutió a tiempo, en un venteo que quedó del lado equivocado. Con el acero ya cortado y templado, corregirlos cuesta semanas de tryout, banco y máquina detenida.
La simulación de fundición a alta presión sirve exactamente para adelantar esa discusión al momento en que todavía es barata: cuando el dado es un archivo CAD.
Qué es la simulación de fundición a alta presión
Simular un proceso de inyección a alta presión es resolver, sobre la geometría real de la pieza y de su sistema de alimentación, dos fenómenos acoplados: cómo entra el metal líquido a la cavidad y cómo pierde calor hasta solidificar.
El llenado de una pieza de aluminio en una máquina de cámara fría se resuelve en unas decenas de milisegundos. Nadie lo ve: ni con la máquina abierta, ni con sensores, ni con el mejor operador de la línea. Todo lo que sabemos de ese llenado lo deducimos después, de la pieza ya fría y de dónde apareció el poro. La simulación es la única forma práctica de mirar ese instante de frente, y de mirarlo sobre un dado que todavía no existe.
Herramientas pensadas específicamente para fundición, como Simcenter Inspire Cast (antes Altair Inspire Cast), trabajan con el vocabulario del proceso —ataque, segunda fase, rebosadero, tiempo de ciclo— en lugar de pedirle al usuario que sea especialista en dinámica de fluidos computacional.
Qué necesita el modelo para ser útil
- La geometría de la pieza y la del sistema de llenado: ataques, corredores, rebosaderos y venteos.
- La aleación y su comportamiento en solidificación (A380, ADC12, AlSi9Cu3…) y la temperatura de colada.
- La curva real del pistón: velocidad de primera y segunda fase, punto de conmutación y presión de intensificación.
- El dado: material, canales de enfriamiento, temperatura de trabajo estabilizada tras varios ciclos y esquema de desmoldante.
- El tiempo de ciclo y el tiempo de permanencia antes de abrir.
Ese último bloque es el que más se descuida. Un modelo alimentado con los parámetros del papel, y no con los de la máquina, contesta con mucha precisión a la pregunta equivocada.
En qué momento del proyecto conviene simular
El mejor retorno está antes de liberar el diseño del dado: ahí una corrección es una línea en el plano. El segundo mejor momento es el escenario habitual —una pieza ya en producción con scrap crónico—, donde la simulación funciona como herramienta forense: reproduce el proceso tal como corre hoy y explica por qué el defecto siempre cae en el mismo lugar. También vale la pena simular al cambiar de aleación, al mudar la pieza a otra máquina o cuando ingeniería pide aligerar paredes.
Cuatro defectos que se ven en pantalla antes de cortar acero
1. Porosidad por gas
Cuando la velocidad en el ataque es excesiva, el frente de metal se pulveriza y arrastra aire y gases del desmoldante hacia el interior de la cavidad. Ese gas queda encapsulado en forma de porosidad fina, repartida y muy difícil de justificar ante el cliente.
La simulación entrega la velocidad real en cada ataque, el mapa de aire arrastrado durante el llenado y hacia dónde migra ese gas al comprimirse. Con eso se decide la sección y la orientación del ataque, y el perfil de segunda fase.
2. Llenado incompleto en pared fina
El llenado incompleto y la junta fría aparecen donde el frente pierde temperatura antes de completar el recorrido: paredes de dos milímetros, nervaduras largas, aletas de disipación, transiciones bruscas de espesor.
En pantalla se ve como temperatura del frente al cierre del llenado y como fracción sólida en el punto donde se encuentran dos frentes. Si el metal llega ahí ya pastoso, la pieza tendrá una línea de soldadura débil aunque visualmente esté completa. Las decisiones típicas: reubicar el ataque, repartirlo en varios, recalcular la temperatura del dado en esa zona o rediseñar la transición de espesores mientras todavía se puede.
3. Atrapamiento de aire y venteos mal ubicados
Donde dos frentes de metal convergen y cierran una bolsa, el aire ya no tiene por dónde salir. Esa burbuja comprimida es la que después revienta como sopladura tras el tratamiento térmico, o la que descubre el maquinado al abrir la pieza.
La simulación muestra dónde queda el último aire y en qué milisegundo se cierra la trampa. Eso se traduce en posición de rebosaderos, venteos y válvula de vacío. Es, probablemente, el defecto donde la simulación paga más rápido: mover un venteo en CAD cuesta una tarde de trabajo; moverlo en acero templado cuesta banco, ajuste y línea parada.
4. Solidificación desbalanceada y rechupe
El rechupe no es un problema de llenado sino de extracción de calor. Aparece en uniones gruesas, bosses macizos y cruces de nervaduras: zonas que solidifican al final, cuando ya no hay metal líquido capaz de alimentar la contracción.
El modelo térmico entrega el mapa de tiempos de solidificación, los puntos calientes y el balance térmico del dado después de varios ciclos, que casi nunca coincide con el del primer disparo. A partir de ahí se define el enfriamiento —canales, pines—, se corrige el espesor local o se redistribuye material. Un punto caliente detectado en simulación es una modificación de diseño; ese mismo punto detectado en tryout es un inserto de emergencia.
Un caso ilustrativo
El ejemplo que sigue es genérico y compuesto: reúne situaciones que se repiten en planta, sin cifras ni nombres de ningún cliente.
Una carcasa de aluminio A380, pared delgada, con dos bosses roscados en la cara que después se maquina. El rechazo aparecía siempre en el mismo boss y siempre por porosidad: una proporción molesta, suficiente para desordenar embarques, no tanta como para parar la línea. Cada turno tenía su hipótesis. Se ajustó la velocidad de segunda fase, se revisó el desgasificado, se cambió el desmoldante. El defecto bajaba unos días y regresaba.
Al simular el proceso tal como corría —con la curva real del pistón, no con la de la hoja de parámetros— el llenado mostró que los dos ataques hacían avanzar el metal desde los extremos y que ambos frentes se encontraban justo encima de ese boss. La bolsa de aire quedaba comprimida exactamente donde el maquinado abría la pieza. Ningún ajuste de parámetros movía ese punto de encuentro, porque el punto de encuentro era geometría, no proceso.
La corrección fue de dado: reordenar la entrada para que el frente barriera la cavidad en un solo sentido y llevar el aire a un rebosadero nuevo. Lo valioso, en realidad, no fue el color del mapa: fue que la discusión dejó de ser una opinión contra otra y pasó a apoyarse en evidencia. Y una modificación que costó semanas de banco habría sido, simulada a tiempo, una línea en el plano del dado.
Lo que la simulación no hace
Conviene decirlo con claridad, porque las expectativas infladas queman las herramientas dentro de una organización:
- No sustituye el tryout. Reduce el número de iteraciones y hace que la primera sea mucho más informada.
- No arregla el metal. Un baño con hidrógeno o con inclusiones seguirá dando porosidad aunque el llenado sea perfecto.
- No compensa datos de entrada falsos. Si los parámetros del modelo no son los de la máquina, el resultado es una ficción bien calculada.
- No rescata un diseño de pieza imposible. Hay espesores, ángulos de salida y geometrías que ninguna estrategia de llenado salva.
Bien usada, la simulación no reparte certezas: quita sorpresas caras.
Cómo empezar sin frenar la producción
Elige una pieza que ya duela
No hace falta un programa corporativo para arrancar. Toma la referencia con el scrap más alto y más constante, la que todos en la planta nombran de memoria. Un caso bien cerrado convence a la dirección mucho más rápido que una presentación de capacidades.
Mide el proceso real antes de modelarlo
Antes de simular, levanta los parámetros como están ocurriendo: curva del pistón del último lote bueno, temperaturas de dado en condición estabilizada, tiempo de ciclo real con sus paros. Esta etapa incomoda porque suele revelar que la hoja de proceso lleva meses desactualizada. Por eso mismo vale la pena.
Sienta al diseñador de dado frente al primer resultado
Los resultados de simulación no son un informe que se archiva: son una conversación entre proceso, calidad y diseño de herramental. Cuando esa reunión ocurre antes de liberar el dado, casi todas las correcciones son gratis.
En Inytialgo trabajamos las dos vías: el software de simulación para fundición, para que el conocimiento se quede en tu equipo, y la consultoría en fundición a presión, cuando hay que resolver un problema concreto con acompañamiento en planta. El objetivo es el mismo: que las decisiones caras se tomen mientras el dado sigue siendo un archivo.
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