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Inytialgo

Formación 3 min de lectura

Coladas tóxicas: por qué conducir el aluminio es mejor que solo contenerlo

Por Inytialgo ·

Componentes de aluminio fundidos a presión, como un volante motor y carcasas, sobre una superficie oscura de taller

Hace poco me volvieron a preguntar por la utilidad real del difusor en un ramal de colada de cámara fría. Respuestas como “porque funciona mejor”, “porque da uniformidad inyección tras inyección” o la más elaborada —“porque genera menor inestabilidad del frente de flujo en la transición crítica entre el final del llenado del biscuit y el canal principal”— tienen una carga subjetiva que no debería convencer a nadie que considere la fundición a presión una ciencia y no un oficio de intuición.

Para responder por la vía de la simulación numérica hay que alejarse de leer gradientes de color a ojo y apoyarse en indicadores cuantitativos: volumen de aire atrapado, vorticidad en componentes negativos respecto al eje del canal. Pero ninguno de esos indicadores retrata el problema real de una transición abrupta: la aceleración súbita del aluminio, que se traduce en salpicadura de metal y proyecciones hacia la cavidad.

Contener el metal no es lo mismo que conducirlo

En el fondo, el objetivo es contener el metal. Y contenerlo es lo contrario de conducirlo. Conducir el metal ha sido la enseñanza clásica que heredamos de generaciones de matriceros: canales que conservan la velocidad media, curvas suavizadas, tramos rectos de dos o tres veces el diámetro antes de cada cambio de dirección.

Durante años el debate se centró en la sección del canal —circular contra trapezoidal— sin que la concepción completa del recorrido de colada mejorara de verdad. Quizás bastaría acercar la relación base/altura del trapecio a 1 para mantener la temperatura del metal con menos masa, en vez de seguir la sección trapezoidal tradicional solo por costumbre.

En los moldes multicavidad, esta discusión pone el foco en una transición breve —apenas el 10% del recorrido del pistón— y deja de lado el otro 90%: el llenado real de los componentes, donde el canal simplemente contiene el metal o, cuando mucho, lo acompaña en los cambios de dirección.

¿Y si detenemos el metal en cada tramo?

La propuesta es conducir el metal por presión: llenar cada tramo de colada sin mezclar aire y avanzar al siguiente únicamente cuando el anterior está completamente lleno.

¿Una especie de esclusas? No parece viable tal cual. Pero sí hay caminos: canales ascendentes en vez de ramales horizontales, un bloque de biscuit elevado, abanicos de distribución que conserven el calor del metal en vez de disiparlo.

Con el tiempo hemos identificado otras geometrías de entronque entre el bebedero y el canal principal que logran ese mismo objetivo fluidodinámico, aunque a costa de más metal de desperdicio y mayor superficie proyectada: variables que cualquier ingeniero de proceso en México conoce bien porque impactan directo el costo por pieza y la fuerza de cierre necesaria.

El siguiente paso no es solo simular

La simulación numérica de la inyección no es la última estación del apoyo digital al diseño de colada. Ya está al alcance de quien quiera usarla la automatización del diseño de experimentos (DOE), el cálculo de simulaciones en paralelo y la selección automática de los resultados con menor aire atrapado, menor porosidad o menor alabeo mediante herramientas de inteligencia artificial.

En Inytialgo trabajamos precisamente en ese cruce entre el oficio del matricero y la simulación: si tu diseño de colada arrastra defectos que no logras explicar solo mirando gradientes de color, conoce cómo Simcenter Inspire Cast (antes Altair Inspire Cast) modela el llenado y la solidificación antes de cortar acero, o platica con nuestro equipo de consultoría en fundición a presión para revisar tu sistema de alimentación actual.