La American Foundry Society (AFS) —la asociación que agrupa a las fundiciones de Estados
Unidos y Canadá— publicó su encuesta trimestral de expectativas del Q2-2026, y el retrato
es de dos caras: el ánimo de sus socios está en su nivel más alto desde 2022, pero casi
ninguno encuentra a quién contratar. El índice MSI, que resume ese sentimiento, marcó
75.0, y 98% de las fundiciones sigue reportando escasez de trabajadores. El techo del
sector no son los pedidos: es la gente.
Qué mide (y qué no) esta encuesta
Conviene decirlo de entrada, porque es fácil malinterpretarlo. El MSI es un índice de
difusión —al estilo del PMI— que promedia tres percepciones de los propios socios: ventas,
perspectiva de negocio y empleo. Es sentimiento declarado, no una medición de producción
ni de toneladas, y describe a las plantas de Estados Unidos y Canadá, no a México. La
propia AFS advierte que su muestra —voluntaria y autoseleccionada, sin tamaño publicado—
permite un análisis direccional, no segmentar: los
porcentajes marcan la dirección del ánimo, no una foto exacta del universo de fundidores. Con
esa etiqueta puesta, sirve para leer el mercado con el que compite —y al que le exporta— buena
parte de la fundición mexicana.
Pedidos que sí, manos que no
- MSI 75.0, arriba 1.2 puntos contra el trimestre anterior: segundo trimestre seguido por
encima de 70 y máximo desde 2022. La serie llegó a tocar 48.7 en su peor momento reciente,
así que el rebote del ánimo es real.
- 75% de las fundiciones espera crecer en tonelaje a doce meses, y 55% planea aumentar
plantilla (eran 53% el trimestre pasado).
- Pero 98% sigue sin encontrar trabajadores, y la escasez de mano de obra subió al segundo
lugar entre sus preocupaciones, solo detrás de la inflación.
La lectura es incómoda por lo obvia: hay demanda esperando y no hay quién la produzca.
El desplome del entusiasmo arancelario
El otro movimiento del trimestre es de humor político. Hace un año, 31% de los socios veía
la política de aranceles como algo positivo para su negocio; hoy solo lo cree el 8%, y
20% la ve directamente negativa. En paralelo, 48% reporta actividad de reshoring —clientes
explorando traer producción de vuelta a Norteamérica—, pero la propia encuesta aclara que esos
movimientos todavía se traducen en pocos pedidos en firme.
Ese matiz importa: reshoring anunciado no es contrato firmado. Se prepara capacidad, no se
compromete.
Qué mirar desde una planta en México
Si tu cartera depende del mercado norteamericano, aquí hay señales aprovechables, no ruido
ajeno:
- El 98% de escasez de gente del otro lado es una oportunidad de proveeduría. Si al
fundidor del norte le sobra demanda y le falta personal, la pregunta operativa es si tu
planta está lista para recibir ese trabajo: capacidad libre, calificación de proceso y
tiempos de tryout que aguanten.
- El vuelco arancelario (31% → 8%) es humor del sector, no política. No sirve para planear;
sí para anticipar que el discurso comercial de tu cliente puede moverse de un trimestre a
otro.
- No confundas reshoring con pedido. Prepara capacidad si ves la señal, pero no comprometas
costos contra un pedido que todavía no existe.
Del lado mexicano, los boletines de agosto del INEGI cuentan otra historia —la del metal y el
automóvil vistos desde aquí—; la resumimos en «El metal crece, el auto se
enfría».
Cuando la demanda aprieta y el personal escasea, el margen se defiende en el proceso: cada
retrabajo y cada tryout de más pesan doble. Si quieres revisar si tu proceso está en
condiciones de absorber trabajo nuevo sin que se te vaya en retrabajos, podemos verlo contigo
desde la página de consultoría.