La producción de vehículos ligeros en México cayó 15.1% en septiembre de 2026: 301,803 unidades
frente a 355,589 en septiembre de 2025, según el boletín de Indicador 618/26 del
RAIAVL
que el INEGI publicó el 7 de octubre de 2026. La exportación bajó 11.9%, a 277,369 vehículos, y
el acumulado enero-septiembre de producción quedó en −2.4%.
Hace un mes contamos aquí, en «El auto mexicano frena menos en
agosto», que el automóvil había dejado de
enfriarse: en agosto de 2026 la producción caía 1.4% (344,940 vehículos) y la exportación crecía
1.3% (300,475), según el boletín 584/26 del
INEGI del 7 de septiembre de 2026. El dato siguiente
del mismo registro desmiente esa lectura. El INEGI lo resume así en su boletín del 7 de octubre
de 2026: «Se produjeron 301 803 vehículos ligeros en México y se exportaron 277 369, en
septiembre de 2026». Septiembre no estabiliza: frena en seco.
¿Cómo se ven julio, agosto y septiembre de 2026 juntos?
Se ven como una pausa que no duró: la exportación, que había vuelto a positivo en agosto, cae
a doble dígito en septiembre, y la producción pasa de caídas moderadas a −15.1%. Variación anual
de cada mes según el RAIAVL del INEGI:
Julio es el dato del boletín 483/26 del INEGI
que contamos en «El metal crece, el auto se enfría». En el acumulado, el año deja de estar
plano: de enero a septiembre de 2026 se produjeron 2,946,943 vehículos ligeros (−2.4% frente a
3,020,006 en el mismo periodo de 2025) y se exportaron 2,528,623 (−1.5% frente a 2,567,172),
según el boletín del INEGI del 7 de octubre de 2026. Hasta agosto, el acumulado de producción iba
en −0.72%.
¿La caída de septiembre de 2026 es pareja en todo el sector?
No: se concentra en pocas marcas. Según el cuadro de producción por marca del boletín del INEGI
del 7 de octubre de 2026 (cifras preliminares), en septiembre de 2026 General Motors produjo
58,949 vehículos (−27.1%), Nissan 44,355 (−26.3%), Ford Motor 29,480 (−16.4%), Mazda 13,095
(−14.1%) y Mercedes Benz 0, frente a 4,768 un año antes. En sentido contrario suben KIA, con
27,000 (+3.6%), y Stellantis, con 35,834 (+4.4%).
Hicimos la cuenta que el boletín no trae junta: esas cinco marcas suman 145,879 unidades en
septiembre de 2026 frente a 196,299 en septiembre de 2025, 50,420 menos. La caída total del mes
fue de 53,786 unidades: casi toda sale de ahí.
¿Qué no dice el boletín del RAIAVL de septiembre de 2026?
No dice por qué caen General Motors, Nissan o Mercedes Benz: el boletín del 7 de octubre de 2026
no da causa, y esta nota tampoco la atribuye. Otros límites que conviene tener presentes:
- No es una encuesta ni una estimación. El RAIAVL es un registro administrativo de 22
empresas afiliadas a la AMIA más 8 no afiliadas (44 marcas): los datos los suministran las
propias empresas y el INEGI los publica sin tratamiento estadístico. Producción y exportación
de septiembre de 2026 son cifras preliminares y pueden revisarse.
- Las ventas internas no miden producción nacional. En septiembre de 2026 se vendieron
129,274 vehículos ligeros en el mercado interno, 7.9% más que los 119,766 de septiembre de
2025, pero la cifra incluye vehículos importados: no dice cuánta pieza fundida en México se
demanda.
- El destino sigue siendo el mismo. De la exportación enero-septiembre de 2026, Estados
Unidos se lleva 1,931,750 unidades (76.4%) y Canadá 314,185 (12.4%).
¿Qué hago si mi planta funde a presión o maquina para el automotriz?
Revisar el plan con la serie, no con el mes. Son criterios de planeación, no consecuencias que el
boletín demuestre:
- Mira tu exposición por marca. Con la caída de septiembre de 2026 concentrada en General
Motors, Nissan y Mercedes Benz, no es lo mismo surtir bloques o carcasas a esas armadoras que a
KIA o Stellantis.
- Rehaz el pronóstico de cierre con el acumulado de nueve meses. Si tu presupuesto contaba
con un año plano, el −2.4% de producción enero-septiembre ya no lo respalda.
- No leas un mes como tendencia, ni para bien ni para mal. Agosto parecía estabilización y
septiembre la rompió. El INEGI publica octubre el 4 de noviembre de 2026: planea con rangos.
- Con menos volumen, cada tryout pesa más. Hay menos piezas sobre las que repartir el costo
de un molde que hay que repetir, y ahí la simulación de llenado y solidificación libera
capacidad que no le quitas a producción.
Cuando el volumen baja, el molde que se repite deja de ser un costo de arranque y se vuelve
margen perdido.
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